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  • Acerca de la Exposición

    Lo escrito, escrito está

    Afiche descargable de la exposición
    16 marzo – 25 junio 2016

    Curadora: María Paola Malavasi

    Cuenta Juan 19:22 que Pilato exclamó la frase que se convertiría en sentencia eterna, y así la autoridad condenó a la historia escrita a ser archivo intocable, incapaz de reescribirse o borrarse, porque “lo escrito, escrito está”. “Las palabras vuelan, lo escrito se mantiene” había dicho ya Cayo Tito, acusando al texto, como lo haría Platón, de no poder responder a las preguntas que se le hacen, de ser víctima de una inmovilidad y un silencio que solo se rompe cuando el lector le da algún tipo de voz.

    Lo que la Historia escribía se tornaba entonces incuestionable. Una vez plasmado el texto, no era posible reescribirlo o borrarlo. Sin embargo, entre líneas, se hacían igualmente evidentes las omisiones, los vacíos de la memoria, las constantes ausencias o equivocaciones que desde el margen se comenzaron a apuntar. El espacio en blanco comenzaba a revelar lo que el texto callaba, y en este, se buscaba escribir otros relatos que expandieran, cuestionaran o hasta revirtieran las percepciones aceptadas.

    En ese sentido, el vacío es también espacio de enunciación, desde donde se leen las ausencias y en el cual se llegan a inscribir otras representaciones. De alguna manera, esta exposición se fue perfilando un poco como este espacio en blanco, desde donde se pudiera – por medio del apoyo a la creación de obras nuevas, o la exposición de obras recientes que han tenido poca visibilidad o no han sido mostradas – revisitar memorias y relatos para contribuir con la escritura de la otra historia.

    Los artistas aquí presentes comparten el uso de la palabra escrita como una manera de desestabilizar los poderes hegemónicos, cuestionando a su vez representaciones aceptadas en el imaginario costarricense. El texto es utilizado como un mecanismo para crear retratos o historias que hagan visibles cuestiones, comunidades o personas que a menudo han quedado al margen de la Historia, o cuya representación ha sido tergiversada o negada. De esta manera, lo escrito es en sí una estrategia para revertir significados o discursos ya inscritos, así como poner en evidencia los vacíos u omisiones de la memoria colectiva.

    Muchas de estas obras expresan inquietudes que surgen a partir de experiencias personales, presentadas en multiplicidad de medios. Estas miradas pretenden trascender el orden establecido para crear una reflexión acerca de cómo se construyen los discursos hegemónicos y qué es lo que realmente intentan comunicar e instaurar. Lo que se presenta aquí escrito no solo plasma frases en un soporte, sino que también es una invitación a leer lo que se dice y lo que no, y pensar en cómo se construye una historia, una memoria y una retórica.

    El texto entonces no es aquel que Platón condenaba: la silenciosa palabra sobre el papel que no emite respuesta. Si bien la respuesta no es explícita, lo escrito abre espacios para el debate. Al coincidir, el arte y la letra nos interpelan activamente, haciéndonos preguntas que desencadenan asociaciones y cuestionamientos. Por tanto, quisiera permitir que el trabajo deletree las denuncias, críticas e inquietudes de los artistas aquí presentes, de manera que la exposición se convierta en un ejercicio por medio del cual leer esas vivencias para enfrentarse con – y ahondar en – las grietas del sistema.

    M. Paola Malavasi


    What is written, written remains.

    Downloadable poster of the exhibition
    March 16th – June 25th 2016

    Curated by: Lola Malavasi

    “What I have written, I have written.”

    John 19:22 tells that Pilate exclaimed the phrase that would become an eternal sentence. Thus, authority condemned written history to be an untouchable archive, incapable of being re-written or erased, because what has been written, written remains. “Spoken words fly, written words remain,” Caius Titus had said, accusing the text, as Plato would, of not responding to the questions asked to it, of being victim of an immobility and silence that is only broken when the reader lends it some type of voice.

    What History wrote became unquestionable. Once the text had been inscribed, it was no longer possible to re-write or erase it. Nonetheless, in between the lines, memory’s voids, omissions, constant absences or mistakes became evident. From the margin, this began to be noted. The blank space started to reveal what the text did not say. In it, new narratives that could expand, question, or even revert established notions began to be written.

    In that sense, this emptiness is also a space for enunciation, from where absences can be read and in which other representations can be inscribed. In some way, this exhibition began to take shape somewhat in the form of this blank space, from where – through the support for the creation of new works, or by exhibiting recent works that have had little visibility or have not been shown at all – it is possible to revisit memories and stories that contribute to the writing of the other history.

    The artists present here share the use of the written word as a way of destabilizing hegemonic powers, in turn questioning accepted representations in the Costa Rican imaginary. Text is utilized as a mechanism to create portraits or histories that make visible issues, communities or people that have often been relegated to the margins of History – or whose representation has been distorted or negated. In this manner, the written is in itself a strategy to revert already inscribed meanings or discourses, as well as to highlight the voids and omissions of collective memory.

    Presented in a variety of media, many of these works express concerns arising from personal experiences. These perspectives aim to transcend the establishment, reflecting upon how hegemonic discourses are constructed and what it is that they really attempt to communicate and institute. What is presented here in the written form does not only inscribe phrases on a support, it is also an invitation to read what is being said and what is not, in order to think about how a history, a memory and an argument are constructed.

    The text is, then, not what Plato condemned: the silent word on paper that does not emit an answer. Although there is no explicit response, the written opens spaces for debate. By coinciding, art and letter actively confront us, asking questions that trigger associations and further inquiries. Therefore, I would like to allow the work present here to spell out these artists’ denunciations, criticism and concerns, so that the exhibition may become an exercise through which to read those experiences, in order to confront and delve into the system’s fissures.

    M. Paola Malavasi

    Información

    Artistas:

    Javier Calvo, Mimian Hsu, Andrés Rangel, Marton Robinson (+ inserción Colección VPR), Christian Salablanca, Guillermo Vargas (Habacuc), Stephanie Williams.

    Salas:

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