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  • Acerca de la Exposición

    ¿Y qué fue de Cocorí?

    09 oct 2014 – 22 Feb 2015

    Curada por: Lina Castañeda

    Marton Robinson es un artista costarricense que vive en San José. Todos los días toma el bus urbano como cualquier ciudadano común. Dos o tres veces por semana, a pesar de que el bus va a reventar, la silla a su lado queda vacía. ¡Ah! Olvidé comentar que Marton es negro. Y no, no creo que exista otra razón además de que es negro por la que una buena cantidad de gente evite sentarse a su lado.

    Siglos de esclavitud, segregación, prejuicio, injuria, discriminación y atropello forman una larga y triste cadena en la que se ha forjado la creencia de la inferioridad racial negra. Esta creencia aún es vigente y produce situaciones de rechazo como lo que le pasa a Marton en el bus o como lo que sucede en los estadios de fútbol cuando los aficionados imitan el sonido del gorila para insultar a los jugadores negros en pleno partido.

    Diversas ideologías y teorías científicas han argumentado que la raza negra es inferior, actuando así como intentos biopolíticos de controlar y castigar los cuerpos, catalogándolos y jerarquizándolos axiomáticamente bajo el amparo de la tan valorada “objetividad científica”. Una de estas teorías pretendía que para que los negros puedan “mejorar la raza” y llegar a ser blancos es necesario que se reproduzcan con personas de raza blanca durante cuatro generaciones. El blanqueamiento de la sangre (2014) es una pieza compuesta por cuatro serigrafías cuya tinta es una mezcla de sangre y semen del propio artista, y en las que se puede ver su autorretrato cada vez más cerca del “anhelado” blanco.

    Los negros no hacen parte del acostumbrado imaginario de la identidad nacional de Costa Rica, el cual define al costarricense como descendiente de europeos y poco mezclado con otras razas. El afrocostarricense no aparece en representaciones nacionales. Un buen ejemplo de esto es el mural Alegoría al café y al banano (1897) del italiano Aleardo Villa, que está en el vestíbulo del Teatro Nacional de Costa Rica y que además es la ilustración del antiguo billete de cinco colones denominado “el billete más hermoso del mundo”. A pesar de que parte de la escena se lleva a cabo en Puerto Limón, ninguno de los campesinos o trabajadores representados en ella es negro. En Sin título de la serie Money Talk (2014) Marton restituye algunos de estos personajes por los olvidados negros, superponiendo las imágenes de manera postiza.

    Así mismo, en otro intento de incorporar forzadamente lo negro al imaginario tico, el artista disfraza con el traje tradicional costarricense a dos Jolly Niggers, alcancías de hierro muy populares en Estados Unidos a finales del siglo XIX y principios del XX. Estos tragamonedas, los Negriti-ticos (2014), están acompañados de la narración de una historia de la familia de Marton que recuerda cómo los negros de Jamaica atrapaban con la boca las monedas lanzadas por los visitantes que venían en los cruceros europeos como parte del show de bienvenida.

    Pero sería inexacto afirmar que los negros están totalmente excluidos de la identidad costarricense actual. El principal campo donde los negros pueden y deben Poner el nombre de Costa Rica en alto (2014) es el deporte. El deporte representa al orgullo nacional frente al adversario extranjero. Un negro es un negro hijueputa en los estadios del Valle Central y no cuando está metiendo goles en el mundial. En ese momento sí es orgullo tico, sí es digna representación nacional, es El negrito más feliz de Costa Rica (2014).

    Si usted se pregunta qué fue de Cocorí, el mítico y literario negrito de Puerto Limón, o si cree que el racismo es un tema superado, sea bienvenido a esta sala.

    Lina Castañeda Bonilla

    Curadora

    Marton Robinson estudió Enseñanza de la Educación Física. Actualmente está terminando la maestría en Salud Integral y Movimiento Humano y el bachillerato en Arte y Comunicación Visual con énfasis en Grabado en la Universidad Nacional de Costa Rica. Labora como docente y en el desarrollo de proyectos relacionados al arte y la comunicación visual, la salud y el movimiento humano.

     

     


    What happened to Cocorí?

    09 oct 2014 – 22 Feb 2015

    Curated by: Lina Castañeda

    Marton Robinson is a Costa Rican artist living in San José. Like any other citizen, he takes the city bus everyday. Even though the bus is packed with people, two or three times a week, the seat next to him remains empty. Oh! I forgot to mention that Marton is black. And no, I don’t believe there is any other reason, besides him being black, for people to avoid seating next to him.

    Centuries of slavery, segregation, prejudice, slander, discrimination and disregard have formed a sad and long chain, forged in the belief in black racial inferiority. This belief is still present and has led to situations of rejection, like the one Marton experiences on the bus or what black players endure in stadiums during a soccer match, when fans imitate gorilla sounds to insult them.

    Different ideologies and scientific theories have argued that the black race is inferior, acting as bio-political attempts to control and punish bodies, classifying and hierarchizing them axiomatically under the protection of the so-called “scientific objectivity”. One of these theories claimed that in order for black people to “improve the race” and become white, it was necessary for them to reproduce with white people for four generations. El blanqueamiento de la sangre (The whitening of the blood) (2014) is a work composed of four silk-screen prints. The “ink” is a mixture of blood and semen from the artist himself. His portrait is repeated in each print, each one coming closer to the “coveted” white.

    Black people are not part of the traditional imaginary of national identity in Costa Rica, which defines the Costa Rican as descendant of Europeans who mixed little with other races. The afro-costarican does not appear in national representations. A good example of this is the mural Alegoría al café y al banano (Allegory to coffee and bananas) (1897) by Italian Aleardo Villa, which can be seen in the lobby of the National Theatre of Costa Rica and is also the illustration of the old five colones bill. Referred to as “the most beautiful bill of the world”, even though part of the scene appears to takes place in Puerto Limón, none of the peasants and workers represented in it are black. In Untitled from the series Money Talk (2014) Marton replaces some of these characters with these forgotten blacks by overlapping images in a seemingly false way.

    Likewise, in another attempt to forcibly incorporate blackness into the tico imaginary, the artist dresses up in traditional Costa Rican costumes two Jolly Niggers, iron piggy banks popular in America in the late 19th and early 20th centuries. These slots, the Negriti-ticos (2014), are accompanied by a narration of a story of Marton’s family, recalling how black Jamaicans, as part of a welcome show, would catch with their mouths coins thrown by visitors coming in from the European cruises.

    However, it would be inaccurate to claim that blacks are completely excluded from the current Costa Rican identity. The main area where they can and should Put Costa Rica’s name up high (like the title of the work Poner en el nombre de Costa Rica en alto, 2014) is sports. Sports represent national pride against foreign adversaries. A black man may be a “fucking nigger” in the stadiums of the Central Valley, but not when he is scoring goals at the world cup. In that moment he is tico pride, worthy of national representation, he is El negrito más feliz de Costa Rica (Costa Rica’s happiest black boy) (2014).

    If you are wondering what happened to Cocorí, the mythical and literary black boy from Puerto Limón, or believe that racism is an issue that has been overcome, you are welcomed to visit this room.

    Lina Castañeda.

    Curator

    Marton Robinson studied Physical Education. He is currently completing an MA in Integral Health and Human Movement and a BA in Art and Visual Communication with an emphasis in Printmaking at the National University of Costa Rica. He works as a teacher and in the development of projects related to art and visual communication, health and human movement.

     

    Información

    Artistas:

    Marton Robinson

    Salas:

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