X
  • Un Reino de las Horas
  • Un Reino de las Horas
  • Un Reino de las Horas
  • Un Reino de las Horas
  • Un Reino de las Horas
  • Un Reino de las Horas
  • Un Reino de las Horas
  • Un Reino de las Horas
  • Un Reino de las Horas
  • Un Reino de las Horas
  • Un Reino de las Horas
  • Un Reino de las Horas
  • Un Reino de las Horas
  • Un Reino de las Horas
  • Un Reino de las Horas
  • Un Reino de las Horas
  • Un Reino de las Horas
  • Acerca de la Exposición

    Un reino de las horas

    AFICHE DESCARGABLE DE LA EXPOSICIÓN

    Del 19 octubre 2016 – 25 febrero 2017

    Curadores: Miguel A. López (TEOR/éTica) y Robert Leckie (Gasworks)

    Esta exposición explora cómo diversos artistas se posicionan en relación al tiempo como un concepto de normalización y modo de experiencia. Las obras aquí reunidas proponen estrategias que confrontan los modelos hegemónicos de temporalidad – desde los recuentos oficiales, hasta los ritmos biológicos y las cronologías históricas. Al hacerlo, defienden la convicción de que interrumpir el tiempo secuencial puede producir texturas de pertenencia nuevas y afectivas capaces de forjar historias e identidades alternativas.

    La exposición parte de las reflexiones de la teórica queer Elizabeth Freeman sobre lo que ella llama la “crononormatividad”, un proceso de estandarización en el cual “agendas, calendarios, zonas horarias e incluso relojes de pulsera inculcan lo que el sociólogo Eviatar Zerubavel llama ‘ritmos ocultos’, formas de experiencia temporal que parecen naturales a aquellos a los cuales privilegia”[1] – y la “erotohistoriografía”, una manera profundamente afectiva de aproximarse a la historia, enraizada en el deseo.

    En esa misma línea, muchos de los trabajos sitúan preguntas sobre las posibilidades de reescribir la historia desde una perspectiva queer. Por un lado, en las esculturas Butt-plug bicéfalo 1 y 2 (2015) de Osías Yanov, el artista se apropia de cerámicas precolombinas para convertirlas en juguetes sexuales e invocar así un pasado de prácticas homoeróticas, mientras que en la fotografía Frida Kahlo (1990), el escritor Pedro Lemebel se traviste como la pintora mexicana para invocar su memoria para las luchas políticas del presente, de forma lúdica y subversiva.

    A través de la técnica del montaje, William E. Jones se apropia de fragmentos de películas porno y camp de los años 70 para construir tiempos narrativos oblicuos. En Film Montages (for Peter Roehr) (2006), las imágenes se presentan como una sucesión de repeticiones que dan cuenta del deseo de conectarse eróticamente con esos cuerpos del pasado, aludiendo a cómo las formas de vida y de sexualidad no-normativas operan en dirección contraria a las lógicas de sincronía y continuidad temporal.

    Otros proyectos se enfocan en gestos que rompen los modelos rígidos de identidad o adoptan una posición socio-política. Las xilografías de Emilia Prieto, publicadas originalmente en la revista Repertorio Americano, que se editó en Costa Rica entre 1925 y 1945, muestran la cara oculta de los procesos de modernización en el país. Por su parte, Árbol de las manos (1974), de Cecilia Vicuña, usa fragmentos de manos para componer un monumento a la resistencia, la solidaridad y el cuidado mutuo durante los años de la dictadura militar en Chile.

    La instalación Guamán (2016) de Andrés Pereira Paz observa los cuerpos dibujados por el rebelde indígena Felipe Guamán Poma de Ayala, quien realizó una crónica gráfica de la violencia colonial en el siglo XVII. Enfocándose en las manos y pies de los personajes, este trabajo utiliza una iconografía sutil, reminiscente del cómic, para recordar esas historias de dominación y resistencia. También hurgando en el siglo XVII, Marton Robinson se apropia de la imagen del fraile peruano San Martín de Porres, el primer santo negro de América. A través de esculturas de cera, en las cuales el cuerpo de San Martín se transforma en un falo derretido, el artista presenta un comentario irónico sobre el estereotipo del negro como una persona bestial y primitiva, subordinada únicamente a sus instintos sexuales.

    Algunas esculturas e instalaciones dan cuenta de cuerpos que fueron invisibilizados o borrados de la historia. La instalación 4’33” Versión 2 (John Cage) (2015) de Benvenuto Chavajay, está compuesta de numerosos micrófonos de terracota colocados frente a una pared vacía, y hace uso del silencio y la ausencia, aludiendo a las comunidades indígenas a las cuales se les ha arrebatado su derecho a tener voz frente a la violencia imperial. Por su parte, la escultura Mandala (2007) de Walterio Iraheta, forma un círculo con setenta zapatos blancos de distintas tallas y edades en alusión a la naturaleza circular, intergeneracional e inescapable de la guerra civil en El Salvador, que modificó el rumbo de la historia y dejó más 70 mil muertos entre 1980 y 1992.

    Otras obras componen ritmos de empatía y deseo que se oponen a la forma en que las subjetividades son constreñidas por la periodización, el patriarcado y los ritmos de la productividad capitalista. A través de una aproximación poética, el video She Puppet (2001) de la artista Peggy Ahwesh, utiliza a la heroína Lara Croft del juego de video Tomb Raider para hacer reflexiones sobre el aprisionamiento, la identidad y la mortalidad, por medio de escenas cíclicas que muestran su perpetua muerte y resurrección. Por su parte, la obra de Priscilla Monge, Cómo hacerlo tu esclavo (1995-1996), consiste en las instrucciones de un conjuro de amor a partir de la sangre menstrual, confrontando las jerarquías de género y el peligroso entrelazamiento del amor y la agresión.

    La instalación Sementerio (1995-96/2016) de Wilson Díaz está compuesta de una grilla de papeles, muchos de los cuales conservan una muestra de semen eyaculado por el artista. Presentada como si fuera una evidencia forense, la pieza emula la forma de los cementerios, evocando las percepciones sociales moralistas y conservadoras que equiparan homosexualidad y muerte. Como contrapunto, la animación feminista No Right Way 2 Cum (2015) de Sidsel Meineche Hansen, representa un cum shot femenino hecho en respuesta a la reciente censura contra la eyaculación femenina en la producción de pornografía británica. Finalmente, la instalación Hormonal Fog (Study #1) (2016) de Candice Lin y Patrick Staff funciona como una escultura y una intervención. Hecha a partir de una máquina de humo hackeada, la obra emana una niebla pesada compuesta de raíz de regaliz y flores de lúpulo, sustancias que bloquean la producción de testosterona en el cuerpo humano. Estas últimas obras exploran las formas de asimilación cultural y expectativa social asociadas al género, mostrando cómo los fluidos y flujos hormonales permiten impugnar la subyugación y exclusión a través de procesos de transformación subjetiva.

    Robert Leckie

    Miguel A. López

    Eventos paralelos de la exposición


    A Kingdom of Hours

    DOWNLOADABLE POSTER OF THE EXHIBITION

    From October 19th 2016 – February 25th 2017

    Curators: Miguel A. López (TEOR/éTica) and Robert Leckie (Gasworks)

    This exhibition explores how artists position themselves in relation to time as a normalizing concept and mode of experience. The works gathered here propose strategies that confront hegemonic models of temporality, from official accounts to biological rhythms and historical chronologies. In doing so, they uphold the conviction that interrupting sequential time can produce new and affective structures of belonging, capable of forging alternative histories and identities.

    The exhibition takes as its starting point queer theorist Elizabeth Freeman’s reflections on what she calls “chrononormativity” – a process of standardisation in which “schedules, calendars, time zones, and even wristwatches inculcate what the sociologist Eviatar Zerubavel calls “hidden rhythms,” forms of temporal experience that seem natural to those whom they privilege”[2] – and “erotohistoriography”, or a deeply affective approach to history rooted in desire.

    Along these same lines, a number of works pose questions about the possibility of re-writing history from a queer perspective. In the sculptures Butt-plug bicéfalo 1 y 2 (2015) Osías Yanov appropriates pre-Columbian ceramics, turning them into sex toys that invoke a past of homoerotic practices, whereas in the photograph Frida Kahlo (1990) writer Pedro Lemebel cross-dresses as the Mexican painter to invoke her memory for the political struggles of the present in a ludic and subversive way. Through montage William E. Jones appropriates fragments from 70s porn and camp films to construct oblique narratives. In Film Montages (for Peter Roehr) (2006), images are presented as a succession of repetitions that account for the desire to erotically connect with bodies from the past, alluding to how non-normative life and sexuality operate in the opposite direction to the logic of synchronicity and temporal continuity.

    Other works focus on gestures that break with rigid models of identity or adopt a socio-political stance. Emilia Prieto’s woodcuts – which were originally published in the magazine Repertorio Americano, edited in Costa Rica from 1925 to 1945 – show the hidden face of this country’s modernization, whereas Cecilia Vicuña’s collage Árbol de las manos (Tree of hands, 1974) uses fragments of hands to compose a monument to resistance, solidarity and mutual care in Chile during the years of the military dictatorship.

    The installation Guamán (2016) by Andrés Pereira Paz observes the bodies drawn by indigenous rebel Felipe Guamán Poma de Ayala, who made a graphic chronicle of colonial violence in the 17th century. Focusing on these characters’ hands and feet only, this work employs a subtle, comic-like iconography to recall these histories of domination and resistance. Also delving into the 17th century, Marton Robinson appropriates the image of Peruvian friar St. Martin de Porres, America’s first black saint. Through wax sculptures in which St. Martin’s body is transformed into a melted phallus, the artist presents an ironic commentary on the stereotype of black men as beastly and primitive people, subordinated to their sexual instincts alone.

    Some sculptures and installations account for bodies that have been made invisible or erased from history. The installation 4’33” Versión 2 (John Cage) (2015) by Benvenuto Chavajay is composed of numerous terracotta microphones placed in front of an empty wall and makes use of silence and absence to draw attention to the indigenous communities that have been stripped of their right to have a voice in the face of imperial violence. Meanwhile, the sculpture Mandala (2007) by Walterio Iraheta forms a circle from seventy white shoes of different sizes and for different ages, alluding to the circular, intergenerational and inescapable nature of the civil war in El Salvador, which modified the course of history and left more than 70,000 dead between 1980 and 1992.

    Other works compose rhythms of empathy and desire that oppose the ways in which subjectivities are constrained by periodization, patriarchy and the rhythms of capitalist productivity. Through a poetic approximation, the video She Puppet (2001) by Peggy Ahwesh uses the video game heroine Lara Croft from Tomb Raider to reflect on entrapment, identity and mortality through cyclical scenes that show her perpetual death and rebirth. Priscilla Monge’s Como hacerlo tu esclavo (How to make him your slave, 1995-1996), on the other hand, consists of instructions for a love spell made out of menstrual blood, confronting gender hierarchies and the dangerous entanglement of love and aggression.

    The installation Sementerio (Sementery, 1995-96/2016) by Wilson Díaz is composed of a grid of paper, many of which contain samples of the artist’s semen. Presented as forensic evidence, the work emulates a cemetery, evoking moralist and conservative perceptions that equate homosexuality with death. As a counterpoint Sidsel Meineche Hansen’s feminist animation No Right Way 2 Cum (2015) depicts a female cum shot made in response to a recent ban on female ejaculation in British pornography. Finally, the installation Hormonal Fog (Study #1) (2016) by Candice Lin and Patrick Staff functions as both a sculpture and an intervention. Made from a hacked smoke machine, the work emanates a dense fog infused with liquorice root and hop flowers: substances that block the production of testosterone in the human body. These last works explore the forms of cultural assimilation and social expectation associated with gender, observing how fluids and hormonal discharges can contest subjugation and exclusion through processes of subjective transformation.

    Robert Leckie

    Miguel A. López

    [1] Elizabeth Freeman, Time Binds. Queer temporalities, queer histories, Durham, Duke University Press, 2010, p. 3. Traducción del autor.

    [2] Elizabeth Freeman, Time Binds. Queer temporalities, queer histories, Durham, Duke University Press, 2010, p. 3.

    Side events of the exhibition

    Información

    Artistas:

    Peggy Ahwesh (EEUU), Benvenuto Chavajay (Guatemala), Wilson Díaz (Colombia), Walterio Iraheta (El Salvador), William E Jones (EEUU), Pedro Lemebel (Chile), Candice Lin y Patrick Staff (EEUU/Reino Unido), Sidsel Meineche Hansen (Dinamarca), Priscilla Monge (Costa Rica), Andrés Pereira Paz (Bolivia), Emilia Prieto (Costa Rica), Marton Robinson (Costa Rica), Cecilia Vicuña (Chile) y Osías Yanov (Argentina).

    Salas:

    , ,

    Exposiciones relacionadas