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Acerca de la Exposición

Edificio Metálico

23 feb – 29 may 2012

Curador: Inti Guerrero

Esta exposición busca ser una traducción curatorial de los significados simbólicos que posee el Edificio Metálico de San José, un edificio que fue diseñado y construido en Bélgica para luego ser transportado y ensamblado en Costa Rica en 1896.

El estilo neoclásico de este edificio es representativo de una experiencia global, y forma parte de un paradigma estético adoptado por las élites de diferentes contextos. En su caso, el Edificio Metálico formó parte de un proyecto urbanista liderado por las clases gobernantes de Costa Rica que se habían enriquecido gracias a la exportación del café. La estética adoptada para el inmueble resulta ser de una modernidad dislocada y representa la fachada de un nuevo estado-nación que buscaba ‘pertenecer al mundo’.

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Esta exhibición en TEOR/éTica no busca abarcar el contexto decimonónico de la construcción del Edificio Metálico. Es más, la edificación no aparece en ninguno de los trabajos que forman parte de la muestra. Así, tanto las obras de los artistas nacionales e internacionales que conforman la muestra como las manifestaciones de cultura popular seleccionadas, crean diferentes narrativas para que sea el espectador quien tenga la oportunidad de confrontar lo que se entiende por local e incluso patrimonial – como lo es el Edificio Metálico para Costa Rica – con otras realidades del mundo.

Las imágenes, bocetos, dibujos y diapositivas de Gilda Mantilla y Raimond Chaves provienen de documentos compilados por los artistas durante su larga investigación en la Biblioteca Amazónica de Iquitos, la cual alberga la colección más amplia de documentos históricos sobre el Amazonas que tiene el Perú. Al lado de esta biblioteca se encuentra la ‘Casa de Hierro’, diseñada por Gustave Eiffel en 1889 para la Exposition universelle en París. Curiosamente, al igual que el Edificio Metálico de San José, esta edificación se transportó pieza por pieza desde Europa, en su caso hasta el corazón de la selva amazónica, para servir como casa de un adinerado barón del negocio del caucho, quien la había comprado directamente en Francia. En Iquitos, los artistas consiguieron una maqueta modelo de la casa, la cual se exhibe aquí junto a dibujos y diapositivas cuya visualidad abarca temas como la explotación de la tierra, la planeación en la selva, la arquitectura y el urbanismo informal que existe hoy en día en el Amazonas. Su obra es una traducción visual, poética y, como lo dice su título, abstracta, de las estrategias económicas de un paradigma de progreso (desde la extracción del caucho en el pasado hasta la exportación actual de palma de aceite) implementado en una realidad húmeda y entrópica.

Las ciudades de Iquitos en Perú y Manaos, en Brasil, se convirtieron en los epicentros metropolitanos del Amazonas a raíz del boom de la exportación de caucho a finales del siglo XIX. En Manaos, por ejemplo, también existe un ícono arquitectónico símbolo de esa nueva élite tropical, que aún en mitad de la selva se quería identificar con París. En el caso brasileño, se construyó en 1896 una inmensa Ópera, conocida como el Teatro Amazonas, con la cual se buscaba posicionar a Manaos como uno de los centros mundiales de la ‘cultura civilizada’.

En el 2005, MTV Brasil produjo un concierto de la banda de rock The White Stripes en el Teatro Amazonas, frente a una audiencia masiva de jóvenes. El concierto se llevó a cabo como celebración del matrimonio de Jack White (guitarrista de esta agrupación), quien horas antes de presentarse había contraído matrimonio en un ritual indígena en el río Amazonas. The White Stripes fue la primera banda de rock a la que se le dio autorización para tocar en el majestuoso y legendario teatro, el cual desde su fundación solo había presentado música clásica. La euforia de una juventud cuya subjetividad está marcada por un gusto musical global contrasta con la pompa conservadora burguesa que aún representa la arquitectura de la Ópera. En otras palabras, al igual que los dibujos de Chaves y Mantilla, la ocurrencia de este concierto nos invita a comprender que la promesa idealista sobre el progreso en el proyecto de modernidad del siglo XIX se convirtió en un incompleto y continuo programa de contradicciones.

De igual manera, el film Gloria (2008) de Dominique Gonzalez-Foerster, retrata un parque público construido en Rio Janeiro en el siglo XIX, de estilo neoclásico afrancesado (de corte similar al Parque Morazán que colinda con el Edificio Metálico). Los subtítulos que acompañan la pieza comentan indirectamente, a través de cierta poética, el paradigma estético burgués adoptado internacionalmente como parte de los procesos de modernidad, mismos que en Brasil, así como en otros lugares del mundo, representaban la construcción de un nuevo estado republicano. En el caso de esta obra, las tomas en el parque junto, a los subtítulos que las acompañan, retratan y describen poéticamente las implicaciones simbólicas que existen en la instauración de un ‘parque parisino’ en un contexto donde la desordenada e incontrolable naturaleza tropical ha invadido las bancas y las estatuas del parque. Como lo describe uno de los subtítulos, “El diseño, intencionalmente preciso, ha sido derrocado en su totalidad por el clima y una vegetación incontrolable. Es como un Versalles tropical o un Marienband de Janeiro”

En el marco de esta relación dicotómica entre naturaleza y cultura se encuentra la obra O.I.E.N (2011) de Francesco Bracci. Se trata de un grupo de láminas de metal dejadas a la intemperie en distintos estados climáticos de Costa Rica. El resultado muestra el proceso voraz de oxidación del metal. Simbólicamente, y dentro del contexto de esta exposición, la obra cuestiona la pertinencia y eficacia en los trópicos del mismo material industrial con el que está fabricado el Edificio Metálico. A su vez, cada lámina expuesta en el transcurso de la exposición aparece como una pintura monocromática, tal vez inconscientemente citando a un Richard Serra y a los artistas de Land Art. El resultado final es una imagen abstracta que nos hace reflexionar sobre la realidad.

Trastocando las relaciones entre arquitectura e ideología en un tiempo más contemporáneo y geopolíticamente cercano, se encuentra la obra Sin título de Ramón Zafrani. En su caso, se trata de una serie de maquetas arquitectónicas fabricadas con pedazos de madera provenientes de las casas que fueron construidas por los norteamericanos en la zona del canal de Panamá. Hoy en día estas casas, que fueron diseñadas para las condiciones húmedas del trópico y aún así fabricadas con madera de pino rojo importada de EE.UU., están siendo demolidas, mientras que en la ciudad se construyen torres con un estilo globalizado de arquitectura de vivienda, estilo al que remite la estética de las maquetas de Zafrani. Al igual que el eclecticismo del siglo XIX que dio origen al ‘Edificio Metalico’, este tipo de arquitectura corporativa y neo-liberal se ha expandido mundialmente durante las últimas décadas como paradigma actual de vivienda y progreso social.

Al seguir funcionando desde su fundación como un colegio, el Edificio Metálico posee una carga simbólica aún más contundente como institución disciplinaria del proyecto de modernidad de finales del siglo XIX. Si las escuelas de enseñanza forman, normatizan y normalizan los cuerpos, se podría asumir que el Edifico Metálico se instauró como máquina de producción de una nueva sociedad correcta y homogénea y como un mecanismo de control social. En otras palabras, al importar desde Europa la estructura del colegio, la ideología del nuevo estado-nación republicano importó a su vez los esquemas y paradigmas para producir cuerpos correccionales de hombres y de algunas mujeres.

En esta segunda sala se puede ver el cortometraje Paso a paso (1977) de Ossama Mohammed, en el que nuevamente aparece un colegio ligado a la ideología del estado –en su caso, se trata de una escuela rural siria en 1977, en un momento de fuertes conflictos políticos a lo interno de la dinastía al-Assad–. En el video se entrecruzan las grandes batallas ideológicas de entonces, mismas que aún hoy en día existen en ese país árabe en que la religión, la miseria y el estado militar forman, desde la escuela, a individuos con subjetividades de soldados-ciudadanos. A partir de una cinematografía experimental y de vanguardia, Mohammed evita convertir en objetos a quienes retrata, y nos acerca a las formas más crudas con que el poder autoritario actúa sobre los cuerpos y penetra en la psicología de los individuos a través de las instituciones disciplinarias del colegio y el ejército.

En esta sala también se encuentra la video-instalación Kempinski (2007) de Neil Beloufa. El material de video que hace parte de esta instalación toma lugar en un pueblo de Mali, África. En él aparecen diferentes hombres y mujeres, y cada uno revela las esperanzas y sueños individuales acerca del futuro. Kempinski es una mezcla de ciencia ficción y documental donde las visiones personales acerca del futuro pueden ser esperanzadoras y poéticas, algunas veces espirituales y otras veces fantásticas. Es una obra que reta nuestras expectativas acerca de sociedades donde la promesa del progreso que acompañaba a la modernidad dio como resultado más bien el empobrecimiento de sus poblaciones, como fue el caso en algunas partes en África y América latina, por ejemplo. Además, la singularidad de los relatos de cada personaje en el video cuestiona una idea totalizadora y homogénea sobre lo que debe ser el progreso.

Para terminar, cerca de la instalación de Beloufa se encuentra el documental cinematográfico realizado por el ganador del Oscar, León Gasde, de un concierto del grupo Fania All Star que se llevó a cabo en 1974 en Kinshasa, Zaire (un proyecto de nación de poca duración que dio lugar a la actual República Democrática del Congo). La banda de salsa neoyorquina se presentó en África como parte de un festival de música que celebraba la “pelea del siglo” entre los boxeadores George Foreman y Muhammad Ali. Estos eventos deportivos y culturales tenían como agenda política hacer de Zaire el lugar donde se consolidaría el “retorno a África”, por medio de una programación musical con cantantes afrodescendientes de Norteamérica como James Brown y B.B. King. Fania All Star fue la única banda de habla hispana que representó la música tropical de la salsa, la cual tiene raíces rítmicas africanas provenientes de las islas caribeñas y que luego fue llevada a Nueva York. En este concierto, la música había retornado a su “lugar de origen” en un momento histórico para la mayoría de África, pues se esperaba construir un imaginario político para los estados-nación que recientemente se habían independizado de los imperios coloniales europeos. Es importante recalcar que el concierto se llevó a cabo en el estadio modernista de Kinshasa, el cual aparece constantemente en las tomas del video. Esto, por lo tanto, nos recuerda que si en América latina la arquitectura ecléctica afrancesada fue el modelo a copiar para representar los nuevos estados bonapartistas del continente, como en el caso del Edificio Metálico, en África fue más bien la arquitectura modernista de mitades del siglo XX la que se consolidó como la fachada del programa inicial de progreso y estabilidad económica y política.

 

Información

Artistas:

Gilda Mantilla y Raimond Chaves,Dominique Gonzalez-Foerster, Francesco Bracci, Ramón Zafrani, Ossama Mohammed, Neil Beloufa

Salas:

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