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  • ¨Superhéroes¨y sus ficciones urbanas
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  • Acerca de la Exposición

    ¨Superhéroes¨y sus ficciones urbanas

    Ni los superhéroes, ni los antihéroes, ni los guachimanes forman parte del cuerpo policial del Estado. Sin embargo, todos ellos impactan a la sociedad y tienen influencia sobre el ciudadano, sin que exista ningún control. Pero ¿quiénes son esos personajes ‒reales y ficticios‒ que se afanan de tener autoridad para salvaguardar la seguridad y reprimir las “maldades” contra las personas comunes que habitan y transitan en las ciudades?

    En este sentido, el artista Carlos Llobet Montealegre parte de una pregunta utilizada en variadas situaciones para cuestionar quiénes son los que ejercen el poder sobre la propiedad pública y la privada ¿quién vigila a los que vigilan?, y propone una analogía satírica entre los superhéroes de los cómics, los antihéroes y los guachimanes en Costa Rica.

    A partir de serigrafías intervenidas con esténcil y pintura en spray, Llobet realiza una serie de apropiaciones de portadas de la era dorada de los cómics, y sustituye elementos icónicos por nuevos “héroes anónimos” fantásticos.

    Los superhéroes son personajes de ficción. Son un arquetipo que encarna el conjunto de las aspiraciones colectivas. Por eso son fijados en una representación emblemática que los hace fácilmente reconocibles. En su mayoría, tienen súper-poderes que utilizan para defender desinteresadamente a los indefensos.

    Los antihéroes son también personajes de ficción, pero poseen características contrapuestas a las de los superhéroes y hay que distinguirlos de los supervillanos. Al igual que los superhéroes, los antihéroes realizan actos “heroicos”, pero a diferencia de los primeros, lo hacen con intenciones solapadas y se rigen por valores opuestos a los reconocidos por la sociedad en la que viven. A diferencia de los superhéroes o supervillanos, los antihéroes actúan de esa forma porque su pasado fue doloroso y oscuro. Por eso, ellos viven en una zona “gris” de la sociedad y de la actividad heroica.

    El guachimán ‒término derivado de la palabra inglesa watchmen‒, se refiere a aquellas personas encargadas de vigilar y cuidar bienes o personas, principalmente automóviles estacionados en la vía pública. Los guachimanes son personas de carne y hueso que se apropian del espacio público y hacen usufructo de él con la excusa de vigilar los carros. Lo hacen sin ninguna regulación del Estado y sin el consentimiento ciudadano.

    Al igual que los superhéroes, los guachimanes tienen una identidad secreta que les permite ejercer sus acciones “heroicas” como incógnitos sin revelar su verdadera condición.

    Generalmente, los superhéroes se ocultan bajo llamativos disfraces ajustados que se cambian según la ocasión. La estética de los guachimanes es distinta. Ellos despliegan un disfraz genérico compuesto por un chaleco con bandas fosforescentes, una gorra y a veces una macana. Bajo esta indumentaria los guachimanes ocultan su historia personal, la cual permanece desconocida para la gran mayoría de la gente. Mientras en los cómics existe un Clark Kent para Superman o un Peter Parker para Spiderman, en la vida real no se conoce a un Luis para papillo o a un Jaime para machillo.

    Cualidades como la astucia, la observación y la rapidez son atributos que complementan los súper-poderes que los superhéroes usan para luchar contra el crimen y resguardar el bienestar de los ciudadanos. De manera similar, los guachimanes despliegan un espíritu de observación altamente desarrollado y corren a velocidades extraordinarias para recoger su recompensa. De igual manera desaparecen con gran rapidez si algo sale mal.

    Las historias de los superhéroes y la de los antihéroes son reinterpretadas continuamente para que puedan adaptarse a los cambios sociales. La proliferación de los guachimanes se relaciona con las transformaciones políticas y urbanas y con la idea de seguridad ciudadana. Estos cambios reflejan un viraje en la percepción sobre el papel de los superhéroes, y sobre aquellos personajes que se mueven en la zona gris del anonimato como los antihéroes o los guachimanes. Sin embargo, estos últimos tienen una presencia constante que les permite ejercer cada vez más el control sobre el espacio público en las ciudades de Costa Rica.

    Carlos Llobet Montealegre es egresado de la Escuela de Grabado de la Facultad de Bellas Artes de la Universidad de Costa Rica. Además de las técnicas propias del grabado, le interesa explorar alternativas a las copias múltiples y enfocarse en hacer obras únicas basadas en la multiplicidad del grabado. Además es ilustrador y pintor, especialmente interesado en el streetart.


    Superheroes and their urban fictions.

    Neither the superheroes nor the antiheroes, or even the guachimanes are part of the state police force. However, they impact society and have an influence over the citizen, without there being any control over them. But, who are these –real and fictitious- characters who strive to have authority to safeguard security and repress the “evil” against ordinary people who live and travel in the cities?

    In that sense, artist Carlos Llobet Montealegre starts with a question used in several scenarios to ask about who are those who wield power over public and private property. Who watches over the watchers? Is his starting point to propose a satirical analogy between the comics superheroes, the antiheroes and the guachimanes in Costa Rica.

    Using stencil and spray paint intervened serigraphs, Llobet makes a series based on the appropriation of cover pages from the golden age of comics, and substitutes the iconic elements with new fantastic “anonymous heroes”

    The superheroes are fictional characters. They are an archetype that embodies the collective aspirations. Therefore, they are set in an emblematic representation that makes them easily recognizable. Most of them have super-powers that are used to selflessly defend the helpless.

    The antiheroes are fictional characters as well, but they have opposite characteristics to those of the superheroes and they must be distinguished from the villains. As well, as the superheroes, the antiheroes perform “heroic” acts, but contrary to the superheroes, they do it with hidden intentions and are governed by values opposite to the ones recognized by the society they live in. Contrary to superheroes or super villains, the antiheroes act this way because of their dark and painful past. Therefore, they live in a “gray” area of society and of heroic activity.

    The guachiman – term derived from the English word watchmen -, refers to those people in charge of watching over and taking care of goods or people, mainly parked cars in the streets. Guachimanes are real people who appropriate the public space and profit off of it with the excuse of watching over cars. They do so with no regulation from the State or consent from the citizen.

    Same as with superheroes, the guachimanes have a secret identity that allows them to perform their “heroic” actions as incognitos without revealing their real condition.

    Generally, superheroes hide behind flashy tight costumes that change according to the occasion. The aesthetic of the guachimanes is different. They unfold a generic costume composed of a vest with fluorescent stripes, a cap and sometimes a baton. Under this costume, the guachimanes hide their personal history, which remains unknown to most people. While in comics there is a Clark Kent to Superman or a Peter Parker to Spiderman, in real life there is no knowledge of a Luis to papillo or a Jaime to machillo.

    Qualities like craftiness, observation and speed are attributes that complement the super-powers that the superheroes use to fight against crime and safeguard the well being of the citizens. In a similar manner, the guachimanes display a highly developed sense of observation and run at extraordinary high speeds to collect their reward. They also disappear as quickly when something goes wrong.

    The stories of the superheroes and the antiheroes are re-interpreted continuously so that they can adapt to social change. The proliferation of the guachimanes is linked to the political and urban transformations and to the idea of public safety. These changes reflect a turn in the perception of the role of the superheroes, and of those characters who move in the gray zone of anonymity like the antiheroes or the guachimanes. However, the latter have a constant presence that allows them to exert increasing control over public spaces in the cities of Costa Rica.

    Carlos Llobet Montealegre is a graduate of the Engraving School of the Faculty of Fine Arts of the University of Costa Rica. In addition to his personal engraving techniques, he is interested in exploring alternatives to multiple copies and focusing in making unique works based on the multiplicity of engraving. He is also an illustrator and painter, particularly interested in street art.

    Información

    Artistas:

    Carlos Llobet Montealegre

    Salas:

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